miércoles, noviembre 4

Cartas de amor



Tiempo ha que la gente no se escribe el amor. “Gracias” a la tecnología, nos hemos acostumbrado a decir el amor por teléfono; a mensajearlo por el celular, a chatearlo, bloguearlo, feisbuquearlo —que me perdone la RAE—, y etcétera, pero hace décadas que nadie, o casi nadie, toma bolígrafo y papel para garrapatear una frase, una breve nota, una larga carta, de amor.
La inmediatez se ha convertido en ingrediente fundamental de la comunicación a distancia. Quizá esa misma inmediatez ha provocado la fugacidad de las relaciones actuales: hoy, la gente se “conoce” en el chat, se declara con un mensaje vía celular y se manda al demonio en el feisbuc; antes, las distancias y las buenas costumbres exigían escribir, pero lo que se dice escribir, cartas que eran enviadas por correo o con un propio; luego había que esperar la respuesta durante horas, días, semanas e incluso meses. Las relaciones se alargaban, el amor patinaba en la tinta, la pasión abrasaba el papel, pero tiempo ha que la gente no se escribe el amor…
Y sólo para recordar o saber cómo se escribía ese sentimiento, vale la pena leer “Breve tratado de la pasión”, una compilación de cartas y poemas amorosos realizada por Alberto Manguel y editada por Lumen. En escasas 200 páginas, Manguel hace un recorrido por la vida íntima de personajes como Oscar Wilde, Isadora Duncan, Miguel de Unamuno, Enrique VIII, James Joyce, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, el matrimonio Curie, Napoleón Bonaparte y muchos otros. Claro, hay que tener cuidado, porque un recorrido así no es simple ni puede darse nunca por terminado, de ahí que el tratado, por breve, pueda resultar decepcionante; uno se queda con ganas de leer más, de conocer los detalles, de hurgar, pues, en la vida ajena. Puro morbo, quizá, o simple deseo de corroborar que “todo texto amoroso es una declaración de fe”.
Manguel, Alberto. “Breve tratado de la pasión”. México: Lumen, 2008.

1 comentario:

Mafer dijo...

Yo desde chiquita quise ser cartera..."habríamos" de incluir la redacción de cartas amorosas convincentes en la PyME...¿qué no?
Jejejejeje
Saludos!