miércoles, septiembre 2

¿Quién le cree a Felipe Calderón?



Hace muchos años dejé de creer en los Santos Reyes, en Santa Claus, en el Señor del Costal, en el Coco, en la fidelidad, en dios, etcétera, etcétera. Es decir, hace mucho tiempo dejé de creer en chingaderas. Este defecto gravísimo me incapacita para creer el chorote que FeCal se aventó con motivo de su tercer informe de “gobierno”.
Sólo creo en la literatura, en las palabras, y me revienta el hígado que los pinches políticos rateros se dediquen a manosear ese tesoro. Diálogo, cooperación, futuro, acuerdos, reformas y cambio, sobre todo cambio, son algunas de las palabras favoritas de los macacos que dicen gobernar este país.
Cinco problemotas identificó el sujeto que redactó el discursete de Calderón. La crisis económica que no es culpa de nuestro señor presidente, porque como ya todos sabemos, “vino de jueras”. Lo bueno es que “ya pasamos el peor momento”, de modo que si usted sigue sin trabajo, está a punto de perder el que tiene o gana una mierda, ni la arme de pedo porque “ya vamos de salida”. Y yo me chupo el dedo.
El otro problemota es el crimen organizado, que por primera vez en la historia ha tenido que enfrentar la cojonuda voluntad del actual gobierno. Y yo me chupo otro dedo.
Calderón también se refirió a los ataques de la naturaleza, vía influenza AH1N1, que con tanta responsabilidad “enfrentamos”, aunque para eso hayamos tenido que vivir encerrados y aterrorizados durante semanas. La caída en la producción de petróleo y la excelente administración de Pemex, así como la falta de agua son problemas que, claro, resolverán nuestros sapientísimos “líderes”.
Pero no se azote, pues aunque el panorama sea negro saldremos adelante, como siempre, porque somos entrones y trabajaremos con nuestras (in)competentes autoridades para construir “el México que queremos”.
Para decir tanta pendejada hay que joder al pueblo con un mensaje en cadena nacional, que además repiten en las noticias. Hasta el cansancio, pa´que amarre. Y yo me sigo chupando ya no el dedo, sino toda la mano, porque a estas alturas del partido creer en Calderón o en cualquier otro miembro de su séquito de imbéciles, es tanto como creer en la reencarnación, en los ovnis, en que los mayas se fueron a otra dimensión, es decir, en chingaderas.

* En la foto: macaco subdesarrollado que sobrevivió, milagrosamente, a una lobotomía total.

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