miércoles, septiembre 2

El mundo se va a acabar

“El mundo se va a acabar, el mundo se va a acabar”, vaticinaba la banda Molotov allá por la década de los noventa, si mal no recuerdo. Y también, si mal no recuerdo, desde entonces y desde siempre nos ha valido madre cualquier advertencia respecto a las consecuencias de la infame “vida” que le hemos dado al mundo. Quién no recuerda, por ejemplo, la famosísima película Cuando el destino nos alcance, que nos dio una probadita de lo que podríamos vivir, si sobrevivimos, claro.
Porque la neta del planeta es que ahora sí va en serio y la pasaremos muy mal, pero a la mexicana, aunque sea pleonasmo. Ya no hay pinche gota de agua en las presas y ahora sí, deveritas, por favor, hay que cuidar el vital líquido. Ya las autoridades han tomado cartas en el asunto —no sé por qué esa afirmación me infunde terror— con reducciones en el suministro de agua. Hasta los pagrecitos más méndigos le han pedido a diosito que nos mande unas cuantas nubes bien cargadas. El mundo se va a acabar. Éste es sin duda el prólogo de un mamotreto que relatará a los extraterrestres —dudo ya de las futuras generaciones— cómo se fue “en picada este avión”, decía Molotov.
Bien preocupada, como la clasemediera que soy, he implementado una serie de medidas pro ambiente: reciclo todos los papeles que me caen en las manos —incluso unos libritos de poesía malísimos—, procuro moverme poco para no deshidratarme ni consumir demasiada agua, meo a cada rato pero le bajo al retrete cada tercer día, pongo una cubeta bajo la regadera cuando me estoy bañando, nunca lavo los trastes —dos o tres buenas lengüeteadas solucionan el problema— y sigo sin cagar, para no desechar material sólido. También he reducido mi consumo de bebidas en lata y PET, llevo mis pilas al centro de acopio que está en la Alameda y me pongo la ropa treinta veces, pa´no lavar tanto.
Aunque estoy conciente de que ya es imposible detener el deterioro, no se dirá que no puse mi granito de arena para desacelerar la destrucción. En fin, a coger y a mamar que el mundo se va a acabar.

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