miércoles, febrero 25

Ratas de dos patas

Yo no sé ustedes, pero a mí me da pavor encontrar en mi camino una patrulla con todo y polis, e imagino con más placidez un escenario en el que aparezca, al doblar una esquina, un grupito de mozalbetes greñudos y apestosos. Por alguna extraña razón, la presencia de la "autoridá" no me hace sino temer tragedias de dimensiones bíblicas.
Supongo que ese miedo tiene que ver con mi falta de fe en la humanidad —que a veces creo congénita—, pero tampoco se puede negar que los policías tienen más fama de apoyar a los amantes de lo ajeno que de cumplir con su trabajo. De modo que ando por la vida aterrorizada y huyendo de sujetos con mala facha y, sobre todo, de polis panzones.
Claro que, en Toluca —en todo México, pa´acabar pronto— esto ya no es novedad para nadie. Puedo asegurar que todos los días, sin falla, sabemos de algún amigo, vecino, pariente, desconocido, primo del amigo, etcétera, que fue atacado por los amantes de lo ajeno. Obvio, como las buenas ratas, estos “señores” han perdido la “vergüenza” (?), “trabajan” literalmente de sol a sol y dejan la noche para dormir, como cualquier buen cristiano. Lo peor del asunto es que las patrullas andan haciendo “rondines” y, curiosamente, nunca están cuando se les necesita.
De hecho, hay una misteriosa desaparición de patrullas justo en el momento en que emergen las ratas.
Hace unos meses, por ejemplo, un amigo y otro wey fueron levantados por un pendejo que se dijo policía. El súper agente “argumentó” —debería decir balbuceó— que los "jóvenes" tenían pinta de drogadictos y, segurito, andaban cargando “mercancía ilegal”. Es cierto que esos cuates sí se ven chilapastrosos, pero no son adictos. La neta era que el pendejo pseudopolicía moría por un pericazo, así que metió mano en las mochilas y bajó de todo, menos mota, para su desgracia. Luego repartió madrazos, amagó con pistola y botó a los dos en una milpa en sepalachingada.
También hace meses, unas ratas balearon en Quintana Roo, casi Tollocan, a unas personas que habían ido a sacar dinero al banco. Uno de los agredidos murió. La "autoridá", rauda y veloz, procedió a hacer rondines por la zona, pero, cosa harto curiosa: los asaltos no paran. De hecho, hace quince días, unos polis hacían “averiguaciones” matutinas en la zona citada, pues acababan de darle baje a una chava.
Pero la cosa se pone peor en el centro de Toluca. El sábado 7 de febrero, alrededor de las cinco y media de la tarde, dos muchachas caminaban por Santos Degollado, casi llegando a la Alameda, entre Melchor Ocampo y —¡otra vez!— Quintana Roo, muy cerca de unas oficinas de la Secretaría del Trabajo. Las hoy víctimas —¿se nota que quiero cubrir nota roja?— venían de hacer unas compras. Ya muy cerca de su casa fueron rebasadas por una patrulla —que cumplía cabalmente con sus rondines— y casi enseguida interceptadas por un par de pendejos que les robaron celulares y bolsas. La pinche "autoridá", occisa —o rascándose las nueces—. Las ratas, con la cola a salvo. Lo bonito del asunto es que justo tres días antes, la misma pinche "autoridá" recolectó firmas entre los vecinos para solicitar, mediante un oficio, más "seguridá" en esa zona —las dos "jóvenas" firmaron—.
Entonces uno duda: ¿es la "autoridá" tan, pero tan, pero tan pendeja? —perdón por el pleonasmo—, ¿o de plano está coludida con las ratas?. De otro modo no se explica que frente a los bigotes de los polis, los “señores” esos hagan su “trabajo”.
También entonces, una mala persona como yo se pregunta: ¿dónde chingados está el “intenso combate al crimen”, “las acciones para protegerte a ti y a tu familia”, el famoso gobierno “dedicado a ti” y diez mil quinientas promesas y frases más? ¿Dónde están? ¿Haciendo hoyos en todas las calles, tumbando las bardas de los parques y convirtiendo Los Portales en zona de guerra? ¿Dónde chingados están, Juan Ro? ¿clonándote o regando las plantas de tu mami? ¿Acaso están cuidándote la espalda?, loable labor, por supuesto, pero no tan urgente y vital como proteger —de verdad proteger— a tus gobernados, o lo que es lo mismo: a los que tuvieron el tino de votar por ti y a los que te pintamos dedo.
Todos sabemos, oh sí, que no hay ni habrá respuesta para esas preguntas. Lo bueno o lo mano del asunto, como se le quiera ver, es que estamos en año electoral, y bien valdría la pena dejar de pintar las calles de azul —Juan Ro y su recua de funcionarios pueden meterse la pintura por el recto—; “castigar” las falsas promesas, la holgazanería, la corrupción y el cinismo —aunque también tengo mis dudas con la "democracia"—. O lo que es lo mismo, exigir que la autoridad sea de verdad autoridad, y no una gallina que baila, se clona y cacarea sin lograr poner un pinche huevo.

1 comentario:

Martinez Mtz Ramses dijo...

Solo tengo un comentario deberian de entregar esto a juan ro, mejor no¡, es tan pero tan pendedo(o listo que haria caso omiso)y lo tengo en una perspectiva tan de mierda que intentaria mandar a sus manos derechas a metrerles un susto,mejor difundan esto a los mismos cuinos para que se les quite un poquito lo culeros.
Sabian que los cabrones que trabajan de seguridad en antros de toluca son los mismos polis y ya que estas pedo te sacan para yevarte a primera de mayo?
Esto no lo imbento, y no por que me ayan yevado(alcanse varias veses a coorrer)por el simple echo que trabaje en la gaban,antro de quinta