miércoles, diciembre 17

Carrera de asnos

Cualquier persona con dos dedos de frente, relativamente cuerda, un poquito culta o por lo menos un mucho criticona me dará la razón: los panistas que nos gobiernan no rebuznan porque no se saben la tonada. Sospecho, incluso, que si alguien intentara enseñarles a emitir los sonidos propios de su especie, terminarían maullando, ladrando o hasta cantando como jilgueros, pero de rebuznos nada.
La razón es obvia: los azules tienen múltiples talentos —incluida la mochez recalcitrante—, pero no se les da ni por todos los santos, el estudio o la lectura. Lo suyo es la política, lógicamente, no ponerse a leer literatura o practicar en libretas de caligrafía la forma correcta de la letra “O” —que es redonda, por si algún panista me está leyendo—.
Eso explica las pendejadas que suelen cometer los azules en actividades y con personajes del arte y la cultura, no sólo del país, sino del mundo. Desde que Vicente Oligofrenia Fox se "trompezara" al confundir al escritor argentino Jorge Luis Borges con un fulano llamado José Luis Borgues —aguador, vendedor de tacos o albañil, vaya usté a saber—, parece que los panuchos iniciaron una carrera loca para ver quién comete la más grande y memorable pendejada.
Ahí tienen al exsecretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza —que dios tenga en su santa gloria—, por ejemplo. El moral y correcto señor montó en cólera —una meretriz por todos conocida— cuando su pequeña hija fue obligada por una salvaje maestra de Español a leer la novela "Aura", de Carlos Fuentes, sin tomar en cuenta que ese texto no sólo es la obra cumbre de la pornografía, sino acicate de pederastas, sodomitas y masturbadores. Dios nos libre.
Luego, cuando Chente ya había sacado de Los Pinos sus bototas embarradas de boñiga, salió con otra perlita de sabiduría: que América Latina debía huir de la dictadura perfecta, justo como había señalado el Premio Nobel colombiano Mario Vargas Llosa. Fox quería ganar la carrera, es evidente.
Pero como nunca falta un pendejo más ingenioso que el anterior, aquí tenemos a nuestra querida secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota —Chepinita pa´los cuates— que cometió el “error” de confundir a Carlos Fuentes con el único Nobel de Literatura mexicano: Octavio Paz —que ya se murió, Chepinita, lamento ser yo quien te lo diga—.
Y como las pendejadas se hacen bien o mejor no se hacen —eso lo sabe cualquier pendejo—, la secretaria remató confundiendo "La región más transparente", obra medular en el trabajo de Fuentes, con una cosa llamada La ciudad más transparente. Fanfarrias, Dios mío, que esto supera con creces cualquier otra pendejada.
Claro, hay que comprender: Josefina no sabe nada de literatura, lo suyo es la superación personal, ya lo demostró con el bellísimo volumen "Dios mío, hazme viuda por favor". Yo espero sinceramente que la secretaria pueda regalarnos pronto otro libro similar, algo así como "Dios mío, quítame lo imbécil".
Mientras, esperemos el siguiente trompezón panista, porque no faltará el envidioso que quiera superar la pendejada de Vázquez Mota. Eso ni dudarlo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por que no:)