sábado, junio 21

Mundo, te regalo el odio

Odio el mundo y casi todo lo que en él se asienta.
Odio las ciudades con sus cloacas pútridas como vaginas enfermas; la fetidez de las esquinas que albergan capas geológicas de basura, gargajos, sudor de prostituta, excremento, semen. Miasmas todos de la puta vida.
Odio las calles trazadas por párvulos, por enfermos mentales, por mafiosos y convictos. Odio la manera torpe en que una senda se convierte, sin previo aviso, en una vereda y ésta, a su vez, muta salvajemente en una avenida enorme, colonizada por bestias metálicas que escupen hollín y gritan por altavoces. Odio los semáforos y los parquímetros, las rayas amarillas para los peatones, las flechas, los señalamientos verdes, el concreto negro como el cáncer.
Odio los postes de luz con cables que estrían el cielo, la acumulación de porquería que no deja ver las estrellas, la propaganda de imbéciles políticos en postes y balcones; a veces, también, el aire que sopla en dirección contraria, que sopla en todas direcciones, que no sopla. Eolo citadino enloquecido.
Odio el sol a todas horas, aun guarecida en un portal, en el quicio de una puerta, en mi propia casa; odio el sol que abrasa mi testa deforme, el dolor de ese momento, mis pensamientos todos.
Odio el ruido del mundo al despertar, los gemidos de sus tripas en medio de la tormenta; el escándalo de las seis de la mañana, de las cinco de la tarde. La sinfonía completa de la vida que se mata.
Odio el trabajo que da para vivir y, peor aún, el que no da. Las ocho horas diarias que alcanzan apenas para pagar la renta y medio comer, pero no para comprar libros nuevos o ir a mirar la tarde en otro cielo. Odio tener que cuidar el dinero como si fuera algo hermoso y no un simple manojo de papel pintado. Odio tanto el dinero que lo usaría gustosa para limpiarme el culo.
Pero, por sobre todas las cosas que hay en el mundo, odio a la gente. Odio el andar cansino del que va de viaje, del que pregunta con sonrisa idiota dónde comprar un recuerdito. Odio las grandes concentraciones, las manadas, los grupos de fanáticos religiosos o cualquier recua que pretenda convencerme de algo.
Odio a los manipuladores, a los ojetes, a los señores adultos que se sienten muy chingones sólo porque han sobrevivido medio siglo haciendo lo mismo. Odio a los viejos panzones que se bañan sólo una vez a la semana y, envalentonados por el alcohol, proponen revolver las sábanas del cuchitril más cercano. Odio a la gente que se aprovecha de otra gente, que la utiliza con fines correctos o miserables, que se cree con la autoridad necesaria para decidir sobre la vida ajena. Odio a los hipócritas, a las mustias, a la gente que no ríe a carcajadas, a los que no dicen groserías, a quien niega masturbarse. Y a todos sus amigos.
Odio recordar que justo en este mundo habitan las únicas cosas que me hacen feliz: los libros, los animales, el silencio, la lluvia, el ocaso, el mar, el sonido de los caracoles. Esta cosa que se llama escribir.
Odio que me digan que tengo un problema de actitud. Que no debo quejarme del mundo sino darle de mí y que entonces, sólo entonces, él me corresponderá. Que debo brindarme al mundo completita, pero sin estar esperando la recompensa, pues ésta llegará cuando sea justo.
Odio al mundo más que a mi vida, pero seguiré el consejo: le daré al mundo, le daré sin esperar nada, le daré hasta que me cansé, le daré con una sonrisa. Le daré. Pero por el culo.

2 comentarios:

max uranga dijo...

Es pantosamente oguible (sin ache),miss oginamente revelador...las mujeres tambien escriben ?, ademas de procrear libros como conejos, para que cosa mas sirven...el mundo es mas odioso,creo que falto mucho que mencionar, falto mucha mierda descrita, pero es maravillosa esta forma de ver este espantoso mundo que nos toca alucinar todas las mañanas a muchos seres que nos toco "vivir" en este estado, con este aspecto, en este planeta, en esta epoca de la histeria de la historia animal...

Anónimo dijo...

este mundo esta podrido, yo tal vez tenga una llave opara salir de este mundano abismo....demoniacar@hotmail.com agregame