domingo, mayo 18

Ejercicio de imaginación (Quinta y última parte)

Después de cuatro desfachatadas exhibiciones de mi calenturienta condición humana, me veo en la necesidad de detenerme, so pena de morir lapidada —preferiría apaleada, si me hacen favor— por la recua de sujetos impotentes, coquetos maricones, rucos despechados y eyaculadores precoces que se sienten, los muy canijos, libres de toda culpa (y además, aludidos, como si fueran tan importantes).
Y como no hay quinto malo —aunque siempre estorban—, hoy llegaré al final de esta enferma serie —lo sé, lo sé, también para mí es doloroso—. No hay, señoras y señores, mejor cierre que el elogio emocionado al ejercicio de imaginación por excelencia: la masturbación o autoerotismo (vulgo: chaqueta, manuela, mano amiga, jalársela, puñeta, dame esos cinco, paja y sus derivados).
Aunque también se le llama onanismo, quiero aclarar que Onán, un interesante personaje bíblico, no fue el inventor de las chaquetas. De hecho, Onán era una pazguato que de buenas a primeras tuvo que cumplir con la Ley del Levirato —sapientísima disposición que consiste, básicamente, en que si se muere tu hermano tienes que fornicar con tu cuñada y embarazarla para nutrir el árbol genealógico— pero no le dio la gana. De modo que en lugar de engendrar en su cuñada los deseados chilpayates, le metió nomás la puntita y aventó el chisguete para otro lado —coito interrumpido, le dicen—. Por supuesto, Dios lo mató por desobediente; y desde entonces se ha relacionado con la masturbación esa recreativa actividad que implica desparramar la bendita semilla en otro lado que no sea un útero. Hecha esta aclaración, continúo.
No me cansaré nunca de decir que las chaquetas son la neta del planeta, no sólo porque durante su manufactura es menester echar a volar la imaginación —entre más lejos mejor— para conseguir la excitación y clímax deseados, sino porque tienen múltiples ventajas, por ejemplo:
a) Son baratas y ecológicas.- Debido a que se realizan con cinco o diez dedos —más una almohada o medio kilo de bisteck, si se ponen creativos—, no hay que gastar en lubricantes, condones, flores, velas, chelas, látigos, tangas comestibles, vibradores —aunque son utilizados por chaqueteros open mind—, películas porno, llamadas telefónicas y el larguísimo etcétera de todo lo que implica un acto sexual con alguien más que tu mano derecha.
b) Son rápidas.- Con un poco de práctica es posible alcanzar el clímax en menos de cinco minutos —estoy por patentar mi método express, que incluye teoría y práctica del Paso de la Muerte—. Compare ese récord con los mismos cinco minutos que aguanta en palenque un eyaculador precoz. No necesito agregar nada más.
c) No tienen sentimientos.- Nadie, absolutamente nadie, le pedirá abrazos una vez terminada la operación. Tampoco hay que fingir que se recuerda el nombre del sujeto o sujeta. Es poco probable que manuela se sienta mal si usted no la llama todos los días y tampoco se negará si tiene jaqueca, está en sus días o durmió muy mal toda la semana. Además, no hay que enfrentar el engorroso proceso de deshacerse del bulto fláccido y sudoroso que yace a su lado —o arriba, o abajo, da lo mismo— una vez concluido el acto.
d) Refuerzan la autoestima.- ¿Qué mejor mecanismo para incrementar el amor propio que fornicar con uno mismo? A la hora que sea y donde sea, las chaquetas son un merecido autoapapacho —las cremas depiladoras resuelven el problema de los pelos en la mano—.
e) Son fuente y alimento de fantasías.- Por encima de todo, la chaqueta permite al usuario “fornicar” con quien le dé la gana. Basta con traer a la mente un olor, la imagen de cierta camisa rayada, ese saquito oscuro; el timbre de voz, el modo de caminar… de cierto sujeto real o inventado, para iniciar la exploración. De ese modo me tiro al cincuentón más de cuatro veces por semana: en su oficina, en el baño, en un tugurio oscuro y de mala muerte, contra la puerta de su carro, en el cofre de su carro, dentro de su carro, en mi casa, en la azotea, junto al fregadero, mientras lava los trastes...
Me largo, ya me tiemblan los dedos y yo nunca he sido capaz de ignorar una urgencia. Luego les cuento el final.

5 comentarios:

Michel dijo...

Laura... tienes el nombre de mi madre, ¿sabes? Eso me inspira a hablarte con el merecido respeto.

Recibo ocasionalmente correos tuyos para invitarme a cuanta actividad se les ocurra en el CTE. Alguna será interesante, no lo dudo, quizás los visite pronto.

En cuanto a tu ejercicio de imaginación... gueeey, te la rayaste. Qué manera de contarnos esa perspectiva tuya de ese camino tan truculento que te ha resultado el simple hecho de encontrar placer sexual con alguien más, es una pena que sólo lo hayas encontrado con feos vejestorios. Ánimo, sigue buscando, habrá quien valga la pena visual y sensual para inspirarte a escribir algo, quizás menos entretenido, pero seguramente más gratificante para tu experiencia personal.

En fin, un gusto leerte.

Pp dijo...

Que onda Laura!! lástima que se terminó el ejercicio, estuvo muy interesante, como siempre tú tan sincera e imaginativa jajaja..

Saludos!! a ver cuando te dejas ver!!

Anónimo dijo...

citándo a Polo-Polo: una puñeta es el mejor palo que puede existir, te cojes a la vieja que quieras, donde quieras y como quieras...
y, nuevamente, haciendo otra cita de famosa película mexicana: Yo tengo sexo solo para socializar, lo mío, lo mío son las chaquetas...


puras citas, lo se... pero la opinión y/o frase personal me la quedo yo!

salu2 vancia...

Anónimo dijo...

maldita sea... es la segunda vez que leo esta serie... que por cierto es totalmente cierta, porque describes a una persona que conozco y es un buen fornicador y cada vez que leo la descripción que haces parece que lo estoy viendo, de nariz y labios grandes(que por cierto me encantan por carnozos) jorobado, nada guapo y DIVORCIADO, sin hijos, claro!!! ... no no no... demonios... mejor ya no sigo porque soy capaz de hablarle en estos momentos y regresar por más...

un saludo...

German Almanza dijo...

Laura, vaya ese es tu nombre... veo que sorprendes a tus amiguitas de prepa!
Sabes, si apremio el valor y la soltura que tienes pare escribir, de hecho es una terrible necesidad que hay por mujeres escritoras, pues por el estilo que escribes solo vienen a mi mente Choukri, Navokov, Wilde, Bukowski y algunas cosas de Poniatowska... aunque he leido muy-muy poco. Al grano, en esta parte. olvidas la dulce sensacion de "Toucher", y ese delicioso olor de las segregaciones genitales y ya que estamos en el tema... hay que mencionar el seductor sonido de los gemidos... ni madres que dejo todo eso por una chaqueta. Lo mio - lo mio es el "Touch"