martes, octubre 9

Cínicos desvergonzados

Cuando me enteré del macro aumento que los señores transportistas andan exigiendo, puse rodillas en tierra y pregunté a diosnuestroseñor por qué carajos nos ha abandonado. Ya me desgarré las vestiduras, me azoté la espalda con papel de baño e hice ayuno, —alimenticio y sexual— pero no he recibido respuesta, de modo que concluyo muy sabiamente que diosnuestroseñor no tiene nada que ver con cínicos desvergonzados —dispénsenme el pleonasmo—-.
Una vez que analicé bien la séntida petición de los señores transportistas, no supe si compadecerlos y rezar en su honor un yopecador —con todo y golpe de pecho— o retorcerme de la risa en una banqueta.
¿Seis o nueve pesos por un viajecito pinchurriento? Yo me pregunto, con toda la inocencia de la que soy capaz, ¿con qué jeta pretenden incrementar el pasaje? ¿dónde demonios aprendieron a ser tan cínicos? Debo ser más idiota de lo que pensé, porque la neta no comprendo cómo pueden exigir más dinero por el pésimo servicio que dan, a menos, claro, que pretendan incrementar las tarifas basándose en los detallitos que hacen del transporte urbano de Toluca una joya, porque así la cosa cambia.
Por ejemplo, puedo entender que quieran cobrar más por el excelso servicio musical que ofrecen, porque seguramente el 90% de los pasajeros disfruta sentir cómo revientan sus tímpanos al ritmo de la Banda Machos o Kumbia Kings.
Obtendrán mi apoyo ciego si argumentan que quieren seguir entrenando a los toluqueños en las milenarias artes del malabarismo y equilibrismo. Déjeme explicarle: cuando uno pone la pata en el primer escalón de la unidá y el bendito chofer se arranca sin decir agua va, comienza la teoría y práctica del equilibrismo, que consiste, básicamente, en agarrarse con uñas y dientes de los asientos, tubos y hasta pasajeros cercanos —mientras se deposita una moneda en la manota del cafre—, y no morir en el intento. El malabarismo se puede apreciar en las señoras que andan con sus bolsotas del mandado o, caso más pintoresco, en la joven estudiante que lleva una linda maqueta para presentar en clase.
También pueden cobrar por la involuntaria labor de casamenteros que ejercen con la típica frase: “arrejúntense —arrenálguense, arrímense, arrincónense y sus variaciones— pa´tras, que todavía hay mucho espacio”, máxima popular que propicia que todos los pasajeros que viajan de pie, convertidos en una masa hedionda, se arrejunten y de paso arrimen todo el paquete al sujeto más cercano. Y ya se sabe que del frotamiento nace el amor.
Otra actividad por la que podrían cobrar extra es esa bonita tradición de echar carreritas con algún compañerito. De veras que uno como pasajero siente rete bonito cuando escucha rugir el motor y de repente se ve envuelto en una competencia como las de la Fórmula Uno. A veces los viajeros apuestan a que gana el camión en el que van trepados. Neta, es una descarga de adrenalina que siempre se le agradece al conductor —mucho más si se llama Pancho Reatas, alias Chumager—.
Pero qué decir de las condiciones de los camiones, que ya quisieran en el primer mundo para un domingo. No me dirán que no es lindo aplatanarse en un asiento que se está cayendo o que, incluso, despide un ligero tufo a vómito de niño y chicharrón de cerdo. Y mejor ni me meto en detalles de amortiguadores, ventanillas, piso y altarcitos con veladoras y aplicaciones de peluche rosa fosforescente, porque puedo llorar de la emoción.
De modo que si los señores transportistas insisten en aumentar las tarifas, me permito recomendarles que usen a su favor lo arriba descrito, porque nadie con dos dedos de frente podrá creerles que el servicio que ofrecen vale nueve pesos. ¿A poco vale los cinco que se cobran?.

1 comentario:

Señor Nadie dijo...

Pensé que sólo en el Detritus Defecal existía esa clase de transporte. Neta, los micros y camiones parecen manejados por pitecantropus, con perdón de los pitecantropus. ¿Te han tocado los choferes que traen toda la discografía en mp3 de ese ente infernal, con perdón de los entes infernales, llamado Daddy Yankee? ¡Eso sí es de no mamar!