miércoles, agosto 15

Jesús Bartolo Bello López, el poeta de la sal


—"No concedo entrevistas", me dice Jesús Bartolo Bello López, mientras evade mi ataque refugiando la mirada en su taza de café.
— ¿Por qué?, le pregunto con toda la inocencia de la que soy capaz.
— “Soy muy pendejo para hablar”, se defiende, “además, el entrecomillado va construyendo el mito del escritor”
— ¿Y cuál es el problema?, le digo mientras anoto sus palabras en mi libretita. Jesús Bartolo ríe; sonríe con esos ojos suyos que son sus poemas y entiende, a la mala y con café caliente, que la entrevista ya comenzó.
Nacido en Atoyac de Álvarez, Guerrero, Jesús Bartolo Bello López ha publicado siete libros entre los que destacan Las regresiones del mar, Poemas para besar una espalda, El responso del gato y No es el viento el que disfrazado viene, textos por los que es reconocido como una de las voces más originales de Guerrero, aunque él, en un ataque de modestia, diga que no.
“Casi todos los libros que he escrito han sido sobre un personaje de mi vida”, confiesa el poeta. Sin duda —y aunque a él le guste más Las regresiones del mar—, No es el viento el que disfrazado viene es su libro más íntimo y personal. Doloroso, además, porque fue parido y dedicado a la ausencia de su padre, desaparecido durante la guerra sucia.

Tenía el nombre de la ausencia
Ausencio Bello Ríos desapareció en Atoyac de Álvarez el 4 de agosto de 1974 —veinte días antes de que su hijo Jesús cumpliera los cuatro años— por presuntos vínculos con la guerrilla de Lucio Cabañas.
Escrito con el apoyo de una beca del Fondo para la Cultura y las Artes del Estado de México (FOCAEM), No es el viento el que disfrazado viene “surgió de la incertidumbre”, del dolor por la pérdida, de la búsqueda angustiosa de aquel ser amado que se tragó la tierra —¿o el mar?—. “Mi padre es una colección de fotos que no llegan a diez. Es sólo la preocupación perpetua de la abuela. Un rostro inmóvil del cual no sé su sonrisa”, lamenta Jesús en sus poemas.
Quizá sin proponérselo, Jesús Bartolo consiguió en un libro lo que su madre y abuela hicieron por treinta años: buscar al ausente y, lo que es mejor, encontrarlo; reconciliarse con él y consigo mismo. Desangrarse de dolor pero seguir adelante.

Poema en cuatro actos y una coda
Además del profundo lirismo y la evidente carga emocional, No es el viento el que disfrazado viene es un libro que destaca por su estructura. Se trata de un poemario presentado al modo de las obras de teatro pero que también puede ser leído como prosa poética o guión cinematográfico. Jesús Bartolo borra la frontera de los géneros y recurre a diversas construcciones “porque quería que se pudiera leer como una obra de teatro, un poema, una novela, un cuento. Una denuncia”. Sobre todo eso: una denuncia.
El escritor juega con varios personajes. Así, en este libro se mezclan, entre otras, las voces de Mabré —”todas las voces y a la vez ninguna: es un recuerdo colectivo”—, el Viento —acaso la personificación del padre—, la Línea Amarilla —la carretera del “progreso”, la que se los llevó, la que simboliza esperanza en el retorno—. La polifonía genera por un lado la idea de confusión presente en toda busqueda y, por otro, permite al poeta explorar y vaciar toda una gama de sentimientos.
Finalmente No es el viento el que disfrazado viene es el ejemplo de catarsis perfecta. “Nada tengo en decir: he llorado/ Sí, los hombres lloran./Válgame decir: he llorado/ cuando nace una flor/ o sonríe un niño;/ he llorado por mi padre,/ por ese viejo que conozco sólo en diez fotos.” Lloró el niño Jesús y se llenó de sal. Lloró buscando una salida, un escape a su dolor y, también llorando, encontró a su padre.

Esos poemas de mar
Actualmente, Jesús Bartolo Bello López radica en Tizayuca, Hidalgo y no tiene interés alguno en regresar a Atoyac, no sólo porque aún persisten la violencia y la pobreza, sino porque el pueblo en el que jugó de niño ya no es el mismo: se dobla de tristeza al ver la huerta devastada , el río en el que aprendió a nadar contaminado.
Jesús Bartolo trabaja neciamente en pos del silencio literario —eso dice— aunque no ha dejado de escribir. “A lo mejor escribo buscando la respuesta, y no la encuentro y por eso no dejo de escribir. Escribo para encontrarme a mí mismo; para aprender a mirar el mundo de otra manera”, reflexiona.
Este hombre de tierra caliente tiene inédita una novela y un poemario experimental —porque puede leerse de tres formas distintas— que aún está trabajando. También dedica buena parte de su tiempo a la escritura de un libro que analiza la relación entre lectura y actividad física —él se desempeñó mucho tiempo como maestro de educación física—, durante la infancia.
Los poemas de Jesús saben a mar, a costa; a sol en la cara y redes de pescar. Sea esta una invitación a echarse un clavado en su escritura: después de nadar en sus poemas, el lector saldrá seguramente con un puñado de nostalgias y un cardumen de verdades o, si corren con la suerte de Jesús, con una charala en el regazo.

Ojo Izquierdo:
Jesús Bartolo Bello López (Atoyac de Álvarez, Guerrero, 1970). Ha publicado Las regresiones del mar (1998), Poemas para besar una espalda (1999), Cachimbo (2000) y El responso del gato (2000), entre otros. Entre los reconocimientos que ha obtenido destacan el Premio Estatal de Poesía del Centro Toluqueño de Escritores 2000, la beca del FOCAEM 2003 y el Premio Estatal de Poesía "María Luisa Ocampo" de Guerrero 2004.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando uno lee por primera vez a alguien ese primera lectura es como un viaje o una presentación personal y tu lectura y la de Jesús son una grato y emotiva, “me da mucho gusto conocerte”
saludos gracias a ti y a la tecnología por presentarnos, hasta siempre

acapulqueña dijo...

Yo estoy leyendo no es el viento el que dizfrazado viene y es muy bonitos poemas y la verdad no lo he terminado pero vale la pena leerlo un poema de un paisano…

German Almanza dijo...

Quiza fue en marzo del 2000 cuando lei unos poemas recopilados de "poemas para besar una espalda" en una revista publicado por el gobierno del estado de Guerrero, en aquel tiempo era aguel aguirre rivero el gobernador del estado. Los poemas ahi recopilados me parecieron de un fino gusto, un erotismo muy sutil sin tocar lo vulgar. En agosto del 2006 estuve en Marsella Francia y en una libreria me llamo la atencion el libro "no es el viento el que dizfrazado viene". Lo compre y ahora me doy cuenta que es el mismo escritor que hacia 6 años me habia seducido con "poemas para besar una espalda". Me gustaria ponerme en contacto con Jesus Bello, chance y hasta somos parientes

Anónimo dijo...

Tiempo ha que el viento de julio nada me habla de ti, pero navegando en la mar de la internet te encontré. ¡Felicidades por el AVISO DE OCASION!

maria romero cordova dijo...

maria romero cordova.....
de s.l.p.
wooow..jesus estoy sorprendida y alagada por conocerte...muchas felicidades. salidos!!!

maria romero cordova dijo...

saludos!!!!! peedon.

niña gitana dijo...

Aviso de ocasión ha hecho inmortal a una mujer. Ella morirá pero la ocasión seguirá.

Gerardo de la Cruz dijo...

Hola Laura, ¿la fotografía es tuya?

La Libélula dijo...

Hola yo soy de Perú y estoy interesada en su libro: Diente de leon mas que otros.
Por favor alguna direccion donde pueda comprarlo por internet?