martes, julio 3

Amnesia mexicana

Debe ser la mala alimentación, el analfabetismo, el agua potable contaminada con coliformes fecales, el catolicismo, los resabios de la violenta conquista española o, sencillamente, que somos tarados de nacimiento. No lo sé, pero siempre he admirado con un hilillo de baba escurriéndome por la comisura de los labios, la facilidad que tiene el mexicano para olvidar. Esta bendita amnesia. El mexicano promedio que olvida con una velocidad y una mansedumbre pasmosas.
Ayer fue dos de julio. Y a muchos no se nos olvida que “conmemoramos” el primer aniversario de las elecciones en las que resultó “ganador” ese señor que, con todo respeto, no es mi presidente. A mí, por lo menos, no se me olvida el cochinero que se armó ese dos de julio y tampoco puedo borrar de mi disco duro la serie de idioteces que protagonizaron Luis Carlos Ugalde y su cofradía de oligofrénicos.
Ese día yo estaba disfrazada de reportera y me tocó ver a todo tipo de personas en las urnas de varios municipios cercanos a esta gélida ciudad. Clasemedieros votando por los azules; “los de abajo” vestidos de amarillo y uno que otro despistado aún defendiendo a su gallo tricolor. Toda la jornada se desarrolló de manera “ejemplar”.
El colmo fue el después. El despapaye que se armó con el conteo de votos. La espera ansiosa y casi agónica del Programa de Resultados Preeliminares que nomás no fluía. Irnos a dormir con la incertidumbre atorada en salva sea la parte. El suspenso chafa que durante semanas patrocinó el IFE. Y luego, como si no hubiera sido suficiente, el camping amarillo en el Zócalo capitalino; AMLO en calidad de semidios apedreado; el desgarriate que se armó durante una toma de protesta casi teatral, rayana en la comedia, en la farsa. En una función de circo.
Acabo de leer una encuesta que hizo El Universal en torno a esas elecciones “históricas”. Una pregunta de ese minicuestionario que respondieron más de ochocientas personas, llamó mi atención: ¿cómo calificaría la actuación de las siguientes autoridades (IFE y TEPJF) durante las elecciones presidenciales del año pasado?
El 50% de los encuestados considera que la actuación del IFE fue muy buena/buena. O sea que un año después, sanadas las heridas e instalados en nuestros cómodos y lóbregos cuarteles de amnesia, el proceso electoral resulto “decente” y Luis Carlos Ugalde y compañía salen bien librados. A este paso, el año que viene esos señores estarán camino a la beatificación o mínimo serán candidatos a engrosar la lista de próceres de la patria.
No soy agitadora, ni perredista, ni proamlo, ni dama de la vela perpetua. Tampoco creo que una mínima encuesta resulte contundente en un tema tan espinoso. Pero sin duda ese ejercicio es un microreflejo de la mutación casi demencial que sufre el pensamiento mexicano. Tampoco creo en la teoría del complot ni en la del fraude electoral, sencillamente me parece que deberíamos intentar ser un poquito menos ingenuos. O por lo menos aprender a fruncir el entrecejo antes de soltar la sonrisa confiadota y hacer como que no pasó nada. En fin, que la bendita amnesia mexicana nos prepara para las próximas elecciones presidenciales con el antecedente, por cierto, del repunte del PRI en las del pasado domingo.

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