jueves, junio 28

De insomnios y otros cuentos


Un emocionado Eduardo Osorio traga saliva y aferra el micrófono para decir “este ha sido un triunfo de la imaginación y la fe poética” y cerrar con broche de oro la sexta lectura maratónica de cuento breve en Ixtapan de la Sal que, como parte del VII Festival Internacional de Cuento Brevísimo: Los mil y un insomnios, tuvo lugar en ese municipio el pasado sábado 9 de junio.
Más de cincuenta escritores y lectores del estado de México y de todo el país, se dieron cita en Ixtapan de la Sal para leer, contar, reír y entablar un diálogo directo con el público. Un intercambio que tiene como moneda a la palabra, en un esfuerzo que intenta exprimirle la tinta al lenguaje escrito y regresarlo a las gargantas y las plazas públicas.
Detrás de esta maratón hay por lo menos dos meses de intenso trabajo; de organización planeada al modo de los escritores, que sueñan aun en el insomnio.

Un poco de historia, un mucho de esfuerzo
Hace siete años se realizó el Primer Festival de Cuento Brevísimo: Los mil y un insomnios, encabezado por el Centro Toluqueño de Escritores A. C. (CTE) y desarrollado gracias al compromiso de por lo menos un centenar de voluntarios de distintas disciplinas y al coraje de grupos e instituciones culturales hermanas.
En un escenario que a todas luces se erige como opositor e, incluso, cazador de la cultura, resulta milagroso –por decirlo de algún modo–, que un grupo de artistas, sin recursos y sin otra intención que darle salida pública a su trabajo, logren llamar la atención de todo tipo de personas para que escuchen, durante breves minutos, un cuento, una historia, un mundo.

Cuentos que decantan insomnios. Y viceversa
Las lecturas de cuentos breves, que se realizan en rancherías, museos, escuelas, casas de cultura, bares, universidades, cantinas e incluso en plena calle, suelen ir acompañadas por la pregunta: ¿qué es un cuento brevísimo? Los textículos –así nombrados por el escritor José Agustín- son parte de una moderna corriente literaria, “propuesta tan breve como compleja que atrae por sus resultados, (…) es una práctica constante de narradores, poetas, ensayistas, científicos y otros escritores que pretenden asir lo fugaz y fractal de su imaginación y experiencia”, manifiesta Eduardo Osorio.
Microrrelato, ficción súbita, instantáneas, retazos, miniaturas, cuentecillos, pildorillas, breverías, minificciones, flashazos, son algunos de los múltiples motes que ha recibido el subgénero que, para efectos del Festival Internacional de Cuento Brevísimo, fue limitado a ficciones de mil seiscientos caracteres como máximo, en un afán –acaso ilusorio– de poblar con orden la entropía.
Dicen, los que saben, que mil y un sueños es el promedio anual de viajes oníricos que todo ser humano experimenta. Asumen, los escritores, que sus historias derivan del mismo número de insomnios y agonías. Que cada texto es, por sí solo, motivo o consecuencia de amores, desilusiones, fracasos, sueños y ese extraño visitante que los arranca de tajo: el ben(mal)dito insomnio. Preludio, además, de horrísonas pesadillas.
De ahí el nombre de este festival que es, lógicamente, una fiesta lúdica que tiene como colofón a la belleza.
Vale la pena detenernos también en la palabra Internacional. El festival inició como un esfuerzo netamente regional, focalizado en la ciudad de Toluca. Sin embargo, gracias a la solidaridad de los que sólo hacen y promueven literatura, se ha extendido a Centro y Sudamérica. Este año el insomnio atacó Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, El Salvador y Perú.

Esa maratónica lectura
Ixtapan de la Sal se ha convertido, desde hace seis años, en el espacio tradicional para cerrar el Festival Internacional de Cuento Brevísimo. Este 9 de junio, la sexta maratón comenzó alrededor de las 10:30 de la mañana, con la primera mesa de escritores que, una vez espabilados, tomaron uno a uno el micrófono para compartir con la gente –estudiantes, maestros, familias, amigos, turistas– retazos de su insomnio. Frutos de la duermevela del artista.
Más de veinte mesas integradas por cuatro o cinco escritores, se sucedieron a lo largo de la jornada. El trajinar de la gente puso el toque de suspenso; grupos de estudiantes ocuparon las sillas dispuestas en la explanada, justo frente a Palacio Municipal; familias completas en su paseo sabatino, sorbieron helados coronados con un cuento; escritores trasnochados fumaron cigarros y escucharon a sus compañeros, esperando turno para pasar a la mesa; un mendigo pidió limosna e hizo a los presentes, recordar otros asuntos…
De amor, de desamor, de pareja, sensuales, sexuales, transexuales y zoofílicos; etílicos, marihuanos, divertidos, albureros; metafóricos, con moraleja sin moralina; de ángeles y demonios, mágicos, de nigromantes; violentos, de narcotraficantes y venganzas; suicidas y asesinos; de incestos y lolitas; los cuentos se convirtieron paulatinamente en los borregos enemigos del insomnio.
Alrededor de la siete de la noche, el CTE en voz de su presidente Eduardo Osorio, clausuró la sexta maratón de cuento de Ixtapan de la Sal y por ende, el VII Festival Internacional de Cuento Brevísimo: Los mil y un insomnios. Los escuchas escaparon para dirigirse, seguramente, a sus camas. Los escritores fraguaron en silencio la cita del próximo año. Cada quien, en fin, se fue a contar borregos a otro lado con la sonrisa del insomne satisfecho.


Ojo Izquierdo:
Grupos culturales e instituciones participantes:
Bar del Puerto, Dársena 3, Colectivo Artístico Morelia, Revista Las Sumas Voces, Centro de Actividades de Desarrollo Humano Ehwaz, Gog y Magog, Matlazinca A. C., Molino de Letras, Cuiria, Colectivo Cultural La Tarántula Dormida, Quetzalcóatl cafetería, librería y galería, Grupo Cultural La Iguana, A-Brace (Uruguay), Mixtura (Uruguay), El Quinteto de la Muerte (Argentina), Centro Pen de Guatemala, Asociación Salvadoreña de Trabajadores de la Cultura; Universidad Autónoma del Estado de México, Instituto Mexiquense de Cultura, Colegio de Bachilleres del Estado de México, Centro de Estudios Superiores Mahatma Gandhi, Dirección de la Juventud; Gobierno Municipal de Ixtapan de la Sal, Gobierno Municipal de Temoaya, Centro Cultural ISSSTE y Centro Cultural Regional de Ocoyoacac.

Ojo Derecho
Sedes
Toluca: Biblioteca Pedagógica, Facultad de Humanidades de la UAEM, Centro Cultural ISSSTE, Escuela Normal de Profesores, Colegio de Bachilleres del Estado de México, Centro de Desarrollo Humano Ehwaz y Centro Toluqueño de Escritores.
Municipales: Zinacantepec, Metepec, Nezahualcóyotl, Atizapán, Chalco, Ecatepec, Texcoco, Lerma, Coacalco, Atlacomulco, Amecameca, Ocoyoacac, Capulhuác, Tejupilco, Tenancingo, Calimaya, Ixtapan de la Sal y Temoaya.
Nacionales: Morelia (Michoacán), Comitán y San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Tepic, (Nayarit), Acapulco y Chilpancingo (Guerrero).
Internacionales: Montevideo (Uruguay), Buenos Aires (Argentina), Santiago de Chile, Guatemala, San Salvador (El Salvador) y Lima (Perú).

Tercer ojo:
Escritores participantes: Eduardo Osorio, Marco Aurelio Chávezmaya, Sergio Ríos, Alonso Guzmán, Luis Antonio García Reyes, Alejandro Ostoa, Edith Garcíamoreno, Luz del Alba Velasco, Blanca Leonor Ocampo, Blanca Aurora Mondragón, Alejandro Gracida, Verónica Zamudio, Abelardo Hernández Millán, Verónica Olguín Vigil, José Falconi, Humberto Florencia, José Luis Herrera Arciniega, Alejandro León, Alfonso Sánchez Arteche, Juan Manuel de la Cruz, Cecilia Juárez, Esteban Reynaud, Roberto Omar Román, Mauricia Moreno, Daniela Bojórquez, Federico Vite, Juan Luis Nutte, Jesús Bartolo Bello López, Elisena Ménez, Armando Alanís, Rodrigo Ocádiz, Christian Hernández, David Coronado, Sergio García Díaz, Regina Freyman, Eduardo Villegas, Damián Marín…

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